La detención de Luis Santillán, en la ciudad de Santo Domingo de los Tsáchilas, permitió a la Unidad Antisecuestros de la Policía, ULCO, ubicar a otras personas presuntamente responsables del asesinato del empresario Richard Espinoza, ocurrido el 13 de enero de este año, en la vía a Nono, en Quito.
Santillán, quien tenía una orden de captura emitida por el juez Vigésimo Cuarto de Garantías Penales de Pichincha, José Chiriboga, (e) fue capturado en la urbanización Santo Rosa el 15 de febrero, en compañía de Jéssica Zambrano.
Con esta captura y con indicios del sitio donde se encontraban los otros individuos, se organizó un operativo; y el 16 de febrero, a las 01:30 allanó la vivienda de Daniel Berrezueta, quien intentó fugarse y fue perseguido por personal policial, lo que produjo una balacera.
En el enfrentamiento Berrezueta disparó varias veces e hirió al teniente de policía Franklin Cruz, quien fue trasladado hasta el hospital de la Policía en Quito. Al final de la persecución fue detenido Berrezueta y los hermanos Carlos y Délver Ortiz.
El operativo siguió, y a las 03:30 se allanó otro inmueble en la ciudadela 9 de diciembre; en este sitio se detuvo a Patricia Molina y se decomisó armas y municiones. Molina tenía una orden de captura por investigación, emitida por el juez Santiago Coba, juez primero de Garantías Penales de Pichincha.
Los cinco detenidos fueron trasladados a Quito, donde se realizó la audiencia de formulación de cargos. En esta diligencia estuvieron los familiares de Espinoza, quienes esperan que se haga justicia.
El día del asesinato, Espinoza junto a su hijo de 37 años, iban por la vía a Nono, noroeste de Quito, cuando personas desconocidas que vestían falsos uniformes de la Policía se les aproximaron e intentaron secuestrar al hijo del empresario, él lo impidió y recibió dos tiros, uno en la cabeza y otro en el pulmón, que le cegó la vida.
Confirmado.net/ Ministerio del Interior


